Condiciones éticas para aceptar la donación entre personas vivas.
• Cuando sea la única alternativa: si la donación de cadáveres garantiza o prevé u tiempo de espera razonable, entonces no debe recurrirse al donante vivo.
• Ponderación adecuada riesgo-beneficio: en los trasplantes renales o hepáticos esto puede ser muy claro, pero en el caso de los pulmonares, habría que ser muy crítico por los riesgos que sufre el donante.
• Ofrecer las mejores condiciones técnicas y equipos quirúrgicos bien entrenados en estas intervenciones.
• En cuanto al principio de autonomía, el donante tiene que ser un adulto competente que decida por sí mismo sin ninguna presión, lo que sólo es posible en las siguientes circunstancias:
• Brindar información detallada sobre la indicación, los beneficios posibles del trasplante, los riesgos de las complicaciones incluyendo la mortalidad para él y el receptor, considerando el re-trasplante por fallo del órgano.
• Consentimiento informado por escrito del donante en presencia del equipo quirúrgico y autoridades judiciales.
• Someter al donante a una evaluación psicológica.
• No se permite la coacción, no se aceptará la donación de urgencia, pues entonces no hay condiciones de tranquilidad para decidir correctamente.
• El donante con información adecuada, es el único que puede decidir en un acto libre.